IRIS Y CONSTITUCIÓN

 

Dentro de las constituciones se engloban todos los iris existentes, es decir, siempre se pertenece a un tipo o subtipo; y cada uno de ellos tiene una tendencia distinta a enfermar, e incluso a sanar. El concepto de constituciones se relaciona con los tipos patológicos o diátesis de la Medicina Homeopática, con la Medicina Funcional, o con la moderna escuela francesa de la Medicina del Terreno. Sin recurrir a ciencias tan modernas, ya en la antigüedad se consideraron los diferentes tipos constitucionales como tendencias a enfermar de los diferentes tipos constitucionales físicos.

De particular significado es la integridad de la capa anterior (superficial) del iris, que se descubre por el mayor o menor grado de delicadeza y fortaleza, y a través de la cual es posible ver la capa subyacente que soporta los tejidos conjuntivos y la capa vascular. Esta integridad es un indicio del factor de resistencia en la totalidad del organismo.

Considerando sólo la integridad de las diferentes capas del estroma del iris, tenemos lo siguiente:

-Iris Ideal.- Sería aquel que no tuviera impurezas y fuera completamente uniforme y sin que nada interrumpa el natural curso radiado de sus fibras, no se encontrará ninguna marca o dibujo; el color sería azul o castaño puro y claro. Pero este iris no se encuentra en la actualidad, solo en algunos animales que viven en plena naturaleza y en libertad. Partiendo de este iris ideal podemos dar clases de constituciones iridológicas y que corresponderían a las distintas clases de constituciones humanas.

-Constitución de primera clase.- El iris de esta categoría es limpio y no ofrece dibujos a primera vista, pero con una lente de varios aumentos se ve que sus fibras no son completamente lisas e iguales y que existen pequeñas líneas y señales y que dan un aspecto sigo irregular a la disposición radiada del iris. Son iris pertenecientes a personas centenarias que han llevado una vida sana al aire libre.

-Constitución de segunda clase.- Se reconoce por un iris bastante limpio, pero las fibras son más irregulares; hay líneas blancas algo enredadas y se ven algunas lesiones catarrales subagudas.

-Constitución de tercera clase.- Es el iris más generalizado, ya que se ven anillos nerviosos y algunas líneas oscuras. Con una vida higiénica se puede llegar a vivir cerca de los cien años.

-Constitución de cuarta clase.- en esta clase de iris se obser-va aumento de los dibujos que da a la superficie del iris una irregularidad manifiesta. Este iris corresponde a una mala constitución y en esta categoría están los enfermos crónicos y hay una marcada predisposición a las enfermedades. Las zonas irídicas marcan varios anillos nerviosos y hay varios defectos cerrados.

-Constitución de quinta clase.- Sus poseedores tienen mala constitución y han heredado graves taras; en el iris se suelen encontrar impurezas del colorido y muchos defectos en las fibras radiadas. Las diferencias de colorido suelen manifestarse más en la zona de estómago y tubo digestivo e intestinos, lo que demuestra su predisposición a la intoxicación. En estos iris predominan los anillos nerviosos endurecidos y oscurecidos y signos de condiciones crónicas y destructivas.

-Constitución de sexta clase.- Cualquier iris de esta clase indica que sus predisposiciones no son buenas. Es el iris de constitución inferior; se ven innumerables figuras e irregularidades; el colorido está profundamente alterado y en los signos iridológicos predominan los signos de condición crónica y destructiva.

Por la densidad y categoría del iris recogemos para nuestro diagnóstico los siguientes datos útiles:

-Calidad y cantidad de fuerza vital.

-Resistencia a las causas de la enfermedad.

-Capacidad reactiva al tratamiento.

-Tendencia constructiva o destructiva de la crisis.

-Esperanzas de vida.


 


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