HOMEOPATÍA: PRINCIPIOS BÁSICOS

 

El término homeopatía proviene del griego homoios, similar, y pathos, enfermedad y se podría definir como un método terapéutico que aplica la Ley de la Similitud usando siempre las sustancias medicamentosas en dosis infinitesimales.

Los inicios de la homeopatía se encuentran en 1797, gracias a las observaciones y estudios del médico alemán Christian Hahenman (1755-1843), aunque la idea de la similitud entre los poderes tóxicos y curativos de una sustancia ya había sido formulada anteriormente por Hipócrates (460-361 a.C.) con su afirmación de que los semejantes eran curados por los semejantes (similia similibus curantur).

La homeopatía tiene tres principios fundamentales:

-Ley de la similitud: Toda sustancia capaz de inducir síntomas patológicos en un sujeto sano, lo es también, a dosis bajas y especialmente preparadas, de anular síntomas similares en los enfermos que los presentan.

-Ley de individualización: La manera de manifestarse la enfermedad en el individuo es característica y personal, ya que cada ser tiene una sensibilidad y un poder de reacción específicos. Por este motivo el medicamento empleado tendrá que tener en cuenta las características personales de cada enfermo.

-Ley de la infinitesimalidad: El proceso por el cual una sustancia con manifestación tóxica asume un poder terapéutico similar se basa en la dilución sucesiva, bajando la concentración de la misma a dosis llamadas infinitesimales. En cada proceso de dilución el resultado debe ser enérgicamente agitado, lo que se denomina dinamización, y de este modo va perdiendo su poder tóxico y aumentando su capacidad terapéutica.


 


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