La
fitoterapia se vale del uso de plantas que contienen una serie de
principios activos cuyos efectos medicinales han sido ampliamente
demostrados. Estos principios activos son utilizados también
por la industria farmacéutica, quien los emplea de forma sintética
en la fabricación de medicamentos. Por esta razón, en
muchas ocasiones el medicamento y la planta medicinal tienen el mismo
efecto terapéutico; aunque con la salvedad, que aunque el medicamento
es más rápido, también posee efectos secundarios
de los que carece la planta, a pesar de que su acción sea más
lenta. Por ello, el empleo de fitoterapia se recomienda en casos crónicos,
o en enfermos débiles, niños y ancianos; siendo recomendable
recurrir a los medicamentos convencionales en enfermedades agudas,
si bien siempre es adecuado usar las plantas medicinales como complemento
a los otros tratamientos.