La
piel es un órgano vital para el organismo, ya que desarrolla
muchas y muy importantes funciones para la salud del mismo; entre
ellas:
-Funciones
de protección mecánica, térmica (contra los
cambios de temperatura) y biológica (nos defiende de los
numerosos microorganismos que hay a nuestro alrededor).
-Funciones
de eliminación: La piel, por sus mecanismos depurativos,
ha sido considerada como "el tercer riñón",
por su capacidad para eliminar toxinas y sustancias de desecho
metabólico.
-Funciones
sensoriales. La piel cuenta con numerosas terminaciones nerviosas
por lo que también ha sido calificada como el "cerebro
exterior".
La
salud y la belleza de la piel dependen en gran parte del estado
del interior del organismo. Por ello, las aplicaciones de plantas
medicinales directamente sobre la piel, no conseguirán
grandes resultados, si hay desequilibrios metabólicos,
nerviosos o incluso, si la dieta no es la adecuada. Por ello,
si deseamos mejorar la salud y el aspecto de nuestra piel, muchas
veces nos veremos obligados a tomar otro tipo de tratamientos
internos, además de las aplicaciones locales de lociones,
compresas o cataplasmas.